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Relatos de un encuentro artístico: La exposición de Córdoba Esfera en el Vial del día seis de mayo de 2012

 

 

 

Relatos de un encuentro artístico:

La exposición de Córdoba Esfera en el Vial del día seis de mayo de 2012

El rayo de sol  intercedía en el cemento, lucido como un sacramento, allí perviviendo tan grácil en la mañana de  mayo, supurando en la baldosas de mármol, como una expresión lacia cayendo desde lo alto. Era un día refrescante, etéreo, la gente caminaba despacio, con la mirada entre los jardines, los coches abundantes por la calzada de su límite.

La coetánea avenida parecía  un bulevar donde los vehículos ruedan con la precisión de los carriles adheridos a la mente del conductor, que
con las manos fijas al volante, pasan como una exhalación. Da igual que sea de noche o de día; verano o invierno, aquella recta es la calle de la velocidad. Los edificios tan modernos se contemplan en su lujo de habitáculos para ricos, agrandan aquel escenario urbano, entre las fuentes heterogéneas,la amplitud de los ojos, el paseo de la mañana de domingo. Y la admiración de los constructores que han hecho posible tal obra tan grandiosa, y de tanta elocuencia para la ciudad habitada.

Estuvimos  allí en una actividad anunciada de Córdoba Esfera para gratitud de los amantes al arte, de la bienvenida de las personas. En un acto público vinculante a las palabras  y a la literatura, con ese don de los escritos literarios, de la fotografía conviviendo, de artisteo manuscrito de las tertulias  en un espacio abierto.

De la concordia entre los participantes, de la coyuntura de lenguaje transmitido, de la excelencia convertida  junto a su autor. A su transmisión de ideas, a su redacción convertida en acto de presencia, de principio filosófico, de convivencia solidaria, de música, de interpretación, de conformidades expuestas, de brindis en labios del pregonero, de la compañía del publico. De la verdad expresada a través de las manos que lo hicieron, de un entorno tranquilo y en paz, del concierto de  los minutos allí; con ese afán de superación de los artistas respirando a través de su obra.

La tranquilidad del jardín en flor, de la conversación amena, de la explicación pausada, del menester bien servido manualmente, del afecto que produce acercar el arte al público. Lejos de la monotonía, y los locales de moda; lejos del festejo y de los epígrafes; lejos de los titulares de periódico y de las octavillas,lejos de los contubernios, de las proclamas, de los feudos económicos, de los preámbulos,  y de los “cinema”.

Y por eso fui, como un espectador más, como un saludo que allí prestado hace bien al prójimo, y al transeúnte, y al pueblo. Y me quedé tan pancho, como si hubiera ido al teatro, o una película que recién se estrena. Y disfruté de haber ido, a aquel encuentro sereno de la armonía entre la ciudad  y el arte, entre el sol y los sentidos, entre lo domestico y la lozanía, entre la voz de los poetas y  la fantasía, de un fin de semana de este mes tan formidable. Entre el gentío, y la concordia, entre el sostén de un sueño y la práctica,entre el avenimiento y la realidad, entre el festín del ocio de un día de descanso, y la bienaventuranza de los amantes al arte que allí estuvieron presentes.

Mi corazón brotaba con la hechura de aquel instante que la luminosidad me ofrecía, allí, como un poeta que acude a una tarde con las letras, sentí el aura  de la estima entre mis huesos entornada; reflejada como una nota musical en un pentagrama.

Y mis dientes entonaron una sonrisa como afirmación de un compromiso cultural, de una idea solidaria, de una gran ocasión para transmitir con aquella voz de los pueblos en su hábitat  una entonación. Que sin ambages siempre disfruto cuando la emancipo de mi garganta, y la ofrezco a mis pasos como una ofrenda de un sentir  genuino y verdadero.

Tercie el airecillo que por mi frente corría a esa precisa hora, saludé el entorno de aquel paisaje tan devocional  que contemplaba con esmero, y dedique mis ojos a un mundo socialmente abierto que por allí pasaba. Como una costumbre aprendida de manera consuetudinaria, en la perlada jornada de un día festivo.

No quería dejar pasar la oportunidad de iniciar este relato en la mañana de mayo con aquella buena impresión de aquella muestra tan eficaz como solemne  de la producción. Que con tan buena fe producen en sus hogares los maestros que allí permanecieron junto a su obra manual tan ricamente elaborada.

¡Enhorabuena  a Córdoba Esfera¡ Saludos de un viandante que en aquellas lides quiso estar presente en esta tercera muestra de encaje, de perfección, de cohesión que tuvisteis  a bien realizar en la más coloquial de las exposiciones.

José Francisco. Córdoba.2012